Un valle único, amenazado por una obra sin informe ambiental. Temblores, cuevas y cemento

Publicado o luns 15 febreiro 2010

Es una zona única en Galicia por su formación en dolinas y su relieve kárstico, está justo entre las sierras de Os Ancares y O Courel (ambas parte de Rede Natura) y de su pasado conserva dos monumentos declarados Bien de Interés Cultural (BIC). A pesar de tal repertorio de bienes, la Diputación de Lugo llevará una carretera de su titularidad por el centro de Torés (As Nogais, Lugo) sin previa declaración de impacto ambiental. La Consellería de Medio Rural, responsable de elaborar dicho informe, se apega a la norma para no hacerlo. Al no ser una nueva construcción, sino la modificación de otra ya existente, la ley no obliga a presentar una declaración de impacto ambiental antes de ejecutar la obra.

Pero este argumento no convence ni a la asociación ecologista Adega ni a Lugo Patrimonio, que acaban de presentar sendas denuncias ante la Xunta y la Diputación por lo que creen es "un disparate". Exigen garantías para el patrimonio de Torés, que si prospera el proyecto podría encontrarse con una plataforma de terraplenes de dos kilómetros de largo por 15 de ancho en medio del valle. En las obras, la Diputación se dejará cinco millones de euros.

Las obras entre la localidad de Armesto, en Becerreá, y el núcleo urbano de As Nogais fueron aprobadas en 2007, cuando Francisco Cacharro aún estaba al frente del gobierno provincial. Tras un tiempo paralizado, la nueva Diputación rescató el proyecto de Cacharro y a finales de 2009 se comunicó a los vecinos la necesidad de expropiar algunos de sus terrenos para ejecutar la obra. El plazo para presentar las alegaciones terminó hace unas semanas, pero ni Medio Rural ni Cultura se han pronunciado todavía sobre los efectos que el cambio de trazado podría tener en el patrimonio natural e histórico de Torés.

La Diputación solicitó hace unas semanas un informe a Patrimonio (obligatorio al pasar la vía por las inmediaciones de monumentos catalogados BIC, como la Torre de Torés y la Casa do Pardo) en el que Orlando Álvarez, representante de Adega, ve una respuesta a la denuncia del colectivo. "Si no se denuncia, nunca lo habrían pedido", asegura. A Álvarez, el silencio de la administración le preocupa sobre todo porque las obras se realizarán aguas arriba de los espacios Rede Natura de O Courel-Os Ancares y Agüeira-Cruzul, en las cuencas de los ríos Narón y Navia, sobre la mayor superficie de poljés kársticas de Galicia.

La Ley de Evaluación de Impacto Ambiental establece que toda intervención que pueda afectar directa o indirectamente a un espacio de Red Natura debe ser comunicada al órgano competente, que será quien finalmente decida la necesidad de un informe ambiental. Pero aún así los ecologistas no entienden las razones esgrimidas por la Xunta para no elaborar dicho informe. "Es una interpretación interesada de la ley, porque aunque es una modificación de una carretera, implica nuevas intervenciones", se queja Álvarez. De los 18 kilómetros que separan Armesto de As Nogais, uno pasará por el núcleo urbano de Torés, muy cerca de la antigua fortaleza, hoy en muy mal estado. Serán ocho metros de ancho (tres más que en el antiguo trazado) que cortarán Torés en dos y dejarán "desfigurado" el barrio de Quintela.

La mayoría de los trayectos entre Becerreá y As Nogais se realizan por la A6 o la Nacional VI, más rápidas. "Y la carretera que se pretende modificar ya permite el paso de vehículos de gran tonelaje y está en buen estado", insiste el ecologista, que teme que una vía más ancha aumente la velocidad de circulación en los núcleos habitados. "Incluso se podría conseguir un ancho mayor, y sin expropiar, si las cunetas se sustituyesen por otros sistemas de drenaje más modernos que permiten utilizar esta franja mal aprovechada", sugiere.

Muy distinta es la opinión de Manuel Martínez, actual alcalde socialista de Becerreá y diputado de Infraestructuras del ente provincial. "El proyecto estuvo a exposición pública y nadie presentó alegaciones en el plazo convenido". Los vecinos, argumenta, necesitan la vía para comunicarse con las localidades vecinas y "el 99% de ellos la apoya". La conservación del patrimonio de Torés, que admite descuidada, entra dentro de los objetivos de la Diputación, dice, aunque más a largo plazo, porque actualmente es propiedad privada. "Pero que quede claro que hemos seguido todos los pasos escrupulosamente para no dañar ni el paisaje ni el patrimonio cultural. Queremos dotar de comunicaciones a la Galicia interior, que nunca fue una prioridad en la anterior Diputación", sentencia.

Las rocas calcáreas dan lugar a unas formaciones geológicas muy peculiares y sorprendentes dentro del paisaje gallego. Esta naturaleza caliza del terreno propicia una erosión química que, a lo largo de los siglos, conforma el relieve kárstico, muy accidentado, con crestas agudas, aristas, grietas y rugosidades. Entre las consecuencias de esta erosión se encuentran también las extrañas formaciones que en geología se denominan dolinas. La palabra , de origen esloveno, significa valle o depresión, y se forman en la roca calcárea por el hundimiento del techo de las galerías o la erosión de la boca de una cueva.

Temblores, cuevas y cemento

Los terremotos de 1997 fueron letales para la torre de Torés, resto de la antigua fortaleza medieval del siglo XV. Las almenas resultaron muy afectadas, pero nadie se preocupó de restaurarlas. Ahora se la come la hiedra y está, según Orlando Álvarez, en "riesgo inminente de desplome". Tanto Adega como Lugo Patrimonio exigen un estudio geotécnico para las reformas en la carretera proyectada para Torés, ya que el núcleo se encuentra dentro del triángulo Becerreá-Sarria- Triacastela, el de más riesgo sísmico de Galicia. Esta condición, unida a las peculiaridades del terreno kárstico y a que la vía pasará justo al lado del castillo, hace que los ecologistas teman por el futuro del monumento emblemático de Torés, hoy en manos privadas.

Pero la fortaleza no es la única afectada. El Valle de Torés se sitúa sobre una gran franja calcárea que va desde O Courel a Mondoñedo, muy prolífica en yacimientos arqueológicos, como el de Valdavara (Becerreá), próximo a la zona de las obras. "Sólo queremos una carretera mejor, de calidad, mejor resuelta", insiste Álvarez, que lamenta que otras cruzadas contra el feísmo lleguen tarde: en 1991, el ayuntamiento de As Nogais construyó un palco y una plaza de cemento "de gusto dudoso" muy cerca de la torre de Torés, y el arroyo que pasaba por la zona fue entubado. Entonces no hubo protestas, "contrataron a muchos vecinos", asegura el ecologista. La obra acabó y el palco y la plaza de cemento siguen ahí.






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